Habitantes

lunes, 24 de septiembre de 2018

Reseña: Mujeres que compran flores de Vanessa Montfort

            Me costó un poco decidir comprar este libro. Lo veía en la librería, lo veía en internet y pensaba una y otra vez ¿Lo compro o no? A veces necesito ese espacio girly y sentí que eso sería este libro y aunque, por lo general, lo lleno a través de las series, que son más instantáneas, decidí darle una oportunidad a este título porque por muy girly y digerible que me suponía que era ¿Por qué no salir de la zona de confort? Y con todo este prejuicio encima, me puse a leerlo.
            “Mujeres que compran flores” trata efectivamente de mujeres que compran flores, pero comienza con una mujer que no lo hace y que es la voz del libro: Marina. Ella está alrededor de los cuarenta años y es lo que se denomina una mujer copiloto, aquella que delega en un otro las decisiones de su vida. Pero sucede que el capitán del barco -su Óscar-, ya no está con ella y la ha dejado sumida en la desesperación de un barco sin capitán… Y entonces a Marina le toca estar por primera vez sola después de 40 años sin hacerlo. 
            En medio de la incertidumbre de una nueva experiencia de vida y de un nuevo hogar, ve un lugar en medio de ciudad que parece de otro tiempo, una florería llamada el Jardín del Ángel. Cuando entra en él, su vida cambiará al conocer a Olivia que la contratará para trabajar en la florería, a pesar de que Marina no sabe nada de flores. Olivia cree firmemente en que a cada persona la define una flor y la flor de Marina son las frágiles violetas.
            En este espacio, Marina conocerá a distintas mujeres y cada una representara un tipo de mujer. Aurora, la bella sufrienteque se ata a relaciones tóxicas para salvar a otros como excusa para no salvarse a sí misma por lo que pasará de decepción en decepción; Victoria que sufre el síndrome de la omnipotente, ha decidido poder con todo: ser la mejor madre, hija, esposa, trabajadora, etc.; Gala que sufre el síndrome de Galatea,considera que las mujeres tienen todos los derechos, excepto envejecer y Casandra con el síndrome de la superwoman, quien no depende de nadie para nada y pone su vida profesional antes de la personal.
            Olivia, quien tiene alrededor de los 60-70 años, no tiene una definición dentro de las mujeres, pero es la guía de las demás porque tiene la capacidad de ver en los demás lo que necesitan, es quien moverá la obra y que pondrá en marcha la transformación de estas cinco mujeres. Olivia cree firmemente en la libertad, la cual menciona, vale la pena vivirla aunque sea un solo día y que para las mujeres se consigue, pero con muy altos costos.
            Cinco mujeres que muestran las distintas formas en que se construye la forma de ser mujer “lo que debe ser”y que les coarta la libertad. Muchas veces, Marina (y el resto de los personajes también) se queja de las injusticias de ser mujer y el contacto con Olivia, la ayuda a darse cuenta de los logros obtenidos por las generaciones anteriores que otras no pudieron gozar. Sin embargo, para la mujer, la libertad viene con letra chica y termina convirtiéndose en otra clase de corsé, así en cierta forma las mujeres de ahora están obligadas a ser omnipotentes porque entran al mundo laboral, pero deben responder con el familiar, el de los cuidados a adultos mayores, etc… Entonces surgen las preguntas ¿Cuál es la libertad por la que luchamos? ¿Qué es lo que heredaremos a las generaciones futuras de mujeres?
El libro es un libro digerible y muy fácil de leer, de mucha dulzura, pero que trata temas profundos referidos a las construcciones culturales de la mujer y es que la sociedad exige a las superwoman y a las mujeres con síndrome de omnipotencia, promueve a las copilotos, a las galateas y a las bellas sufrientes ¿Cómo te liberas? El viaje de crecimiento de Marina es también de todas sus nuevas amigas, las mujeres juntas se transforman y crecen, las mujeres se apoyan mutuamente y es que se forma un círculo de mujeres ayudadas por su chamana Olivia en una metamorfosis en busca de la libertad.
          Cuando leí este libro no pude más que hacerme preguntas como las mismas mujeres que habitan la novela, porque sí, estos personajes están llenos de vida y habitan sus páginas. Me encariñé, me reí y me enojé con estos personajes. No pude más que recordar conversaciones que he tenido con mis amigas, recordé a mis mujeres y por qué no decirlo, me cuestioné mucho a mi misma, me reflejé en ellas en distintos períodos de mi vida y me pregunté dónde estoy hoy, dónde están las mujeres que amo y ¿Qué le heredaremos a las próximas generaciones de mujeres? En un mundo que día a día nos muestra la violencia contra la mujer y el rechazo y exigencia masculinas (no solo de los hombres, por eso usé masculinas), nos queda preguntarnos, ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que las mujeres son seres humanos y tienen derecho a la libertad? Y esa libertad significa también que NO nos exijan ser jóvenes tapadas en cremas, maquillajes o tintura de pelo (de hecho, estas hermosas mujeres que habitaban “Mujeres que compran flores” eran mujeres con canas y eso me encantó),  NI la mejor trabajadora porque hay que hacer el triple de trabajo para que nos reconozcan (si es que lo hacen y aun así nos paguen menos), que sumado a eso NO nos exijan ser las mejores madres NI ser madres, MENOS mejores esposas o parejas (que con el listado anterior ya no sé dónde queda tiempo para el amor…) y por último TAMPOCO nos exijan ser mejores hijas, que apenas si llegamos a esta parte, MADRES del mundo e HIJAS del mundo, hagamos nuestro propio círculo de protección sin exigencias y con más desahogo, que como dice Olivia y aprenderán estas cinco mujeres: vivir es urgente

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Reto Lector: Manga - Soy un gato

Este manga es un solo tomo basada en la novela “Soy un gato” de Soseki, una de las novelas cumbre de la literatura japonesa. Bueno… eso me contó mi humana porque yo no leí el libro.
Trata de un gatito que es despojado de su mamá-gato cuando cachorrito, sin ninguna razón lo tiran lejos de ella y sin saber qué hacer se pone a explorar. Llega, casi se casualidad, a vivir con el profesor Kushami. 
Cuando llega a la casa del profesor, en un principio se niegan a aceptarlo y lo echa a la calle una de las mujeres que vive allí, pero nuestro gato, como buen gato, insiste en regresar. Ese juego de ir y volver se detiene cuando lo ve el profesor, quien sabiamente se da cuenta que si el gato decidió vivir ahí, es lo más sano aceptarlo. Hasta ahí el humano tenía buena pinta…
Pero llegando este pequeño y majestuoso gato a su casa, nadie le pone un nombre, así que cuando le preguntan, él solo puede responder que es un gato… obviamente otro gato se burlará de él por eso… 
Los humanos en esta obra no tienen mayor respeto por Gato, la mayoría no lo acepta y él se termina refugiando en el profesor, que la mayoría del tiempo está durmiendo (mi humana duerme un montón, pero no tanto como este profesor). 
Gato, que tiene un buen corazón, intenta socializar con la familia, pero nadie lo valora y en esa ausencia de nombre, vemos una ausencia de afecto. Yo he conocido gatos que realmente no son afectuosos y menos cariñosos con los humanos, por lo que realmente me molestó la actitud de estos humanos >:(
Gato es quien se queda ahí, en una casita de Japón, presenciando en silencio las aventuras y desventuras de la familia. Es un testigo silencioso, dado que no puede ayudar a su humano cuando se entera de información importante… es que su humano no entiende una gota de gatunés.
Lo cierto es que, en mi gatunidad, este querido amigo me dio mucha pena. Yo para un gato siempre espero lo mejor y a pesar de que las ilustraciones me gustaron mucho, no fue un manga que digiriese fácil y creo que difícilmente lo pudiera hacer con el libro.
Mi humana me comentó que en distintas culturas hay distintas formas de enfrentarse a la realidad, pero yo no espero para los gatos nada menos que un tratamiento acorde a nuestra dignidad de gatos. También me explicó que en muchos sentidos hay una riqueza en lo que el gatito observa y que el gato observa desde una mirada curiosa los hechos que sucedían históricamente.
Recordé que había estado leyendo la historia cultural del gato y que se hace mención de forma un poco desordenada a algunas visiones de los gatos en oriente y en Japón, donde llegan como animales exóticos y pronto se transforman en seres no queridos. Existe un cierto respeto por su carga “mágico-demoníaca”, pero también un recelo y no la preocupación debida.
En resumen, a mi el manga me dio mucha pena, una profunda pena por aquel gato sin nombre que merecía más de lo que tuvo, es realmente triste. Si les gusta el llanto y lo japonés (mi humana agrega que aplica si les gusta la tristeza a la japonesa), podría ser lo de uds., pero si andan con la fibra sensible, les recomiendo tomar distancia e ir por otro libro. Lo califico con 3 patitas de 5. Manga: Soy un gato

     

Reto Lector #10: Drácula de Bram Stoker

                “Sus ojos realmente echaban chispas. El rojo fulgor que despedían era espeluznante, como si en ellos ardieran las llamas de...